Muchos años pasaron y Carolina ahora es una importante diseñadora de modas, muy estricta y algo infeliz por haber regalado a su hija, fruto de su amor con Salvador. Él, por su parte, se convirtió en sacerdote y le gusta ayudar a los pobres.
Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente.