Un ejecutivo de software se desangra en la calle. Hawkes cree que él puede ser responsable porque atendió a la víctima pocas horas antes en el parque, como parte de un servicio médico voluntario y no creyó que su estado fuera grave. La investigación lleva al equipo de CSI al mundo ilegal de lo que se conocen como fiestas «sploshing » en donde se utilizan los alimentos de manera sensual. Hawkes decide revelar un hecho sorprendente sobre su vida.






















